Las dos premisas básicas que se deben tener en cuenta a la hora de hacer la distribución y organización de la vivienda son el espacio disponible y las necesidades de sus habitantes. Son factores indispensables para crear un espacio para el
confort en el hogar.
El espacio es un bien escaso y caro, pero una buena distribución puede sacarle partido. Una habitación pequeña bien organizada puede resultar más práctica que otra que disponga de más metros pero esté mal distribuida.
Así, antes de emprender cualquier proyecto hay que pensar cómo queremos vivir y qué necesidades tenemos. Este planteamiento debe ir desde lo general ¿cuántas habitaciones necesito?, ¿con un baño hay suficiente o me conviene disponer de baño y aseo?, ¿prefiero una estancia diáfana donde compartan espacio cocina, comedor y salón o estancias bien delimitadas? a lo particular ¿quiero integrar el comedor en la cocina y disponer de más espacio en el salón o prefiero un salón comedor?; en la habitación de los niños, ¿sólo voy a poner las camas o necesito también espacio para que puedan jugar?; si quiero instalar un vestidor, ¿me cabe en el dormitorio o, en caso contrario, puedo instalarlo en otro lugar?; quiero tener una zona de lavado y planchado, ¿dónde puedo ponerla?.
Nuevos tiempos, nuevos usos.
A los cambios de estilo de vida, se unen la escasez de espacio que hacen del uso de las habitaciones ser más polivalentes en nuestro hogar. La cocina para cocinar y el dormitorio para dormir, hoy no se concibe así, se tiende a diseñar habitaciones versátiles para diversos usos. Por ejemplo, la cocina, era un espacio exclusivo para cocinar y saciar nuestro apetito, ahora se modifica y se le da otros usos como la mesa tanto para comer como para estudiar etc. También ocurre con el baño: no sólo es una habitación exclusiva para el aseo personal sino que si tienes espacio disponible se puede convertir en un lugar para el confort de nuestro cuerpo, relajación e hidromasaje.
Espacio y luz.
Asimismo hay que tener en cuenta que, además de los metros disponibles, hay otros factores que ayudan a crear sensación de amplitud y confort visual. La iluminación, por ejemplo. Del mismo modo que un lugar iluminado naturalmente parece mayor, una estancia con poca luz crea una sensación muy distinta, de recogimiento e intimidad. Para crear espacios luminosos se puede recurrir al uso de espejos, aberturas de vanos, puertas de cristal o tabiques de pavés (ladrillos de vidrio que dejan pasar la luz).
El uso del color y el diseño.
También se puede crear sensación de amplitud mediante los colores con que se decora un espacio, tanto en los techos y las paredes como en el mobiliario. Los tonos claros, como el crema, pero especialmente el blanco, hacen que una estancia parezca más amplia. De igual forma el mobiliario ayuda aligerar el espacio. Una librería sin la parte trasera, una mesa de cristal , o una silla con líneas sencillas agrandan visualmente el espacio y crean confort nada una librería sin la parte trasera mas observarlo.
Los metros cuadrados de la vivienda pueden limitar el espacio habitable, pero no deberían condicionar la vida en ella ni restarle confort y bienestar.
Para tu hogar, sacarle partido a su superficie sin renunciar a la estética es la clave para sentirse cómodo.
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